TRASTORNOS DEL SUEÑO

by Clementina Rodriguez

El ciclo natural de actividad y reposo va de la mano de la luz del día. A mayor luz, mayor actividad, y a menor intensidad de luz se produce un descenso progresivo de la energía y de la capacidad de acción, dando lugar a la recuperación natural de lo gastado durante el día. En el tiempo de sueño se descansa a nivel mental, y por supuesto físico.

Si seguimos el ciclo natural, el día comienza al amanecer y acaba al atardecer. Pero los humanos hemos encontrado que mediante la luz artificial podemos continuar “haciendo” cosas hasta más tarde del inicio del crepúsculo. Seguimos en actividad “antinatural”, cuando hay oscuridad.

El descenso de luz produce la activación de la glándula pineal encargada de regular el mecanismo del sueño, la cual secreta la hormona melatonina, encargada de regular los ritmos circadianos. Se ha observado que las personas que presentan trastornos del sueño tienen niveles más bajos de melatonina.

Junto a la activación de la glándula pineal se produce una inhibición de funciones, que tiene como resultado un cansancio profundo. Este cansancio nos ayuda a la desactivación mental y física, así como a la aparición de ganas de descansar y dormir. Éste es el período de sueño en el que algunos nervios llegan a un periodo de excitabilidad.

¿Qué pasa en el cuerpo si nuestra actividad cerebral inconsciente nos dice que tenemos que permanecer despiertos y tomamos pastillas para dormir? Cuando nuestro cuerpo pide una cosa, pero le damos otra estamos interfiriendo con el propio ritmo natural.

Los trastornos del sueño se pueden dividir en distintas etapas según el momento de aparición:

Una primera etapa ocurre cuando se inicia el cansancio. En este momento, la musculatura comienza a aflojarse y, por ejemplo, los párpados se sienten cansados e incluso descienden hasta tapar los ojos. Es una fase donde algunos nervios llegan a un periodo de excitabilidad.

Si la persona va a dormir y hay estrés activo, es decir, lo contrario de la relajación, puede ocurrir que se duerma profundamente y se despierte después de dos o tres horas. O que no consiga conciliar el sueño, aunque se sienta muy cansada. En este caso, decimos que la persona está en fase activa, de estrés, y su cerebro le está transmitiendo la idea de peligro.

En esta fase, si la persona no consigue dormir o se despierta será con ideas que pueden ser preocupaciones: podría tener pensamientos conflictivos obsesivos y aparecer un aumento de presión. Algunos, al despertarse, suelen contar ovejas, nubes en el cielo o se levantan sin permitir la recuperación de cuerpo o mente. También se siente frío y poco apetito.

“Algunos pensamientos son demasiado odiosos para dormir. Se mantienen despiertos toda la noche y se convierten en obsesiones”. Marty Rubin.

Si no consigue dormir al acostarse o se despierta enseguida la pregunta será:

  • ¿Qué me estresa?
  • ¿De qué tengo miedo?
  • ¿Cuál es el depredador o el que persigue?

Responder le dará la oportunidad de ver que con frecuencia tememos algo que es una fantasía y que por lo tanto no llegará a pasar.

A partir de las 3-4 de la mañana, hora en que comienza el amanecer y el primer resplandor de luz aparece en el horizonte puede ser otro horario que uno se despierte. Biológicamente hablando, es el momento de simpaticotonía o activación natural del cuerpo mediante la aparición progresiva de luz.

Cuando la persona ha resuelto el conflicto suele tener un sueño reparador con un ritmo nocturno permanente y duerme con gran tranquilidad, ya que siente gran cansancio. Éste es un periodo de profunda reconstrucción a nivel celular o fase de curación en la que se notan las extremidades calientes, la presión sanguínea baja y aparecen síntomas de inflamación, calor, edemas y a veces hay dolor en alguna zona.

Puede aparecer también sudor en una área específica del órgano, lo que indica la reparación de esa zona. Aquí mejora el apetito y la persona podría levantarse a comer porque siente hambre. Preste atención porque es posible que sus órganos se estén curando incluso sin saberlo. Su cuerpo es sabio y sabe a cada instante lo que tiene que hacer.

Dormir es una necesidad biológica que fácilmente se altera en función de nuestra actividad mental, de nuestra forma de ver la vida.

“La felicidad para mí consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia”. Françoise Sagan

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